Nuevo momento histórico en el mundo del triatlón. Sucedió el pasado 17 de julio en Roth (Alemania).  Allí, Jan Frodeno escribió su nombre con letras de oro en la historia del Ironman al batir el récord del mundo en esta disciplina con casi 6 minutos de ventaja sobre la marca que poseía Andreas Raelert.

Cierto es que las condiciones de recorrido y clima eran perfectas, pero esto no quita en absoluto mérito a un tiempo que es casi inhumano. Y es que finalizar 3,8 kilómetros a nado, 180 en bici y 42 de carrera en un tiempo de 7 horas 35 minutos y 39 segundos es una gesta que parece muy difícil de repetir. 

Cada segmento de los que conforman el Ironman fue una demostración de poderío físico. Terminó la natación con un tiempo de 45:22 consiguiendo separarse ya en este tramo del resto de favoritos.

En la prueba de ciclismo dejó una marca para la historia, finalizando este tramo con un tiempo de 4:08:07. Esta marca se acerca más a un tiempo de ciclista profesional que de triatleta. De hecho es una de las 5 mejores puntuaciones de la historia del triatlón en este segmento.

Algunos pensaban que Jan podía acusar el degaste realizado, nada más lejos de la realidad. El tramo de carrera le sirvió para ampliar más la ventaja. Su tiempo en este segmento fue de 2:39:17. Frodeno fue el mejor en cada uno de los tres tramos dejando a su más inmediato perseguidor a 20 minutos de distancia. A su llegada a meta más de 250.000 espectadores esperaban a su héroe jaleándole por el logro conseguido. De esta forma, el alemán suma este triunfo a su impresionante palmarés en el que ya tenía, entre otros logros, un oro olímpico en Pekin 2008 y un Campeonato Mundial de Ironman. Como leyenda del triatlón, Jan Frodeno merece un espacio de honor en #123acorrer.