La ciudad de Chattanooga, situada en Tennessee, ha sido la elegida para que se dispute en septiembre del 2017 el Campeonato del Mundo de Ironman 70.3, es decir, el mundial de Half Ironman. A lo largo del 2017, IRONMAN espera que más de 185.000 triatletas compitan en más de 100 pruebas clasificatorias para este evento final en el cual se clasificarán 4000 participantes.

Situada al sureste de los Estados Unidos, presume de un telón de fondo espectacular. Está próxima a la Montaña Lookout, cuenta con un precioso centro de ciudad y también con la presencia poderosa del río Tennessee, lugar donde transcurrirá el segmento de la natación. Es aquí donde encontramos cuatro puentes que lo cruzan y, sobre todo, un camino para peatones que recorre el río, ideal para los espectadores.

Tenemos una referencia reciente de este escenario, ya que se ha disputado hace pocas fechas un Ironman en el cual Marino Vanhoenacker agrandó su leyenda al proclamarse vencedor con un tiempo de 8h12’32”. Este belga de 40 años firma así su victoria número 15 en pruebas Ironman.

Sin embargo, lo más destacado de esta última prueba ha sido el escenario de condiciones extremas que se han encontrado los 2700 atletas que lograron alcanzar la meta. El terrible calor y sol presidieron un sector de running que se corrió a 37 grados, temperatura máxima que se registró ese día.

La prueba, según palabras del vencedor, fue todo un desafío, y si añadimos el calor, hablamos de una carrera absolutamente brutal. El propio ganador tuvo que ser atendido por los servicios médicos al acabar para bajar la temperatura corporal, junto con otros 250 triatletas más, amén de más de 400 espectadores.

Este problema de las duras condiciones meteorológicas también se hizo sentir entre las chicas: la vencedora Richele Frank alcanzó la línea de meta con un tiempo superior en hora y media al conseguido en la edición del 2015.

Desde #123acorrer hacemos un llamamiento para preservar la seguridad del triatleta ante condiciones extremas.