Los pies de un corredor son su mejor arma, y es fundamental que compremos zapatillas que nos eviten lesiones. Pero, ¿cómo podemos saber si estamos eligiendo bien nuestro calzado? Toma nota de estos consejos:

  • Conoce tus características físicas. Antes de seleccionar cualquier tipo de zapatilla, tienes que saber cómo es tu cuerpo. Datos como tu estatura y tu peso serán determinantes para elegir mejor el calzado . A más peso, necesitarás más amortiguación y estabilidad. Mientras que cuanto más ligero seas, más livianas tendrán que ser tus zapatillas.
  • Mide bien todos los aspectos de tus pies. Una vez conoces tus características antropomórficas, es hora de conocer al detalle tus pies. ¿Qué tipo de pisada tienes: pronadora o supinadora? ¿Tienes la planta ancha o estrecha? ¿Qué talla de deportiva tienes? Una vez tengas la respuesta a estas preguntas, trata de elegir un calzado en el que los dedos no toquen la punta, ya que pueden formarse ampollas y uñas negras.
  • ¿Qué uso les vas a dar? Aquí depende mucho tu rutina de entrenamiento. ¿Eres de los que salen todos los días a correr o nada más que días esporádicos? Si la respuesta es la primera, necesitarás un calzado que te proteja de lesiones en los pies y que amortigüe bien la pisada. No obstante, si sólo corres de forma esporádica, unas zapatillas mixtas (amortiguación y flexibilidad) pueden ser la clave.
  • Calcula tu ritmo de entrenamiento. Este punto te ayudará a saber cuándo se agotarán las propiedades de tus zapatillas. Mientras que las zapatillas con suela más gruesa pueden durarte alrededor de 2.000 kilómetros, las zapatillas más ligeras no pasarán de los 500 kilómetros.