Quién le diría a ese chico de Manacor que a los 19 años consiguió su primer torneo de Grand Slam que, 17 años después, tendría la oportunidad de coronarse como el tenista más grande de todos los tiempos, el tenista con más Grand Slam de la historia. Un lugar donde solo se encuentran los elegidos, los mejores. Y Rafa, obviamente, lo es.

Si gana el domingo, conseguirá su segundo Open de Australia y por ende, su 21º torneo grande en 29 finales. Pura efectividad. Si Rafa llega a una final muy pocas veces se le escapa el trofeo. Y no es casualidad. Este aspecto se trabaja. Si hay una cualidad que destacan los rivales de Rafa es que nunca se da por vencido y aquí juega un papel fundamental la fortaleza mental, más si cabe si hablamos de saber reponerse a todas las lesiones que ha sufrido a lo largo de su carrera deportiva.

Como tenista ha pasado por varias etapas donde las lesiones físicas le han lastrado durante meses, privándole de agrandar aún más su leyenda. Pero una vez se recupera, vuelve más fuerte. Sin ir más lejos, esta temporada pasada, tuvo que renunciar a los Juegos Olímpicos de Tokio, Wimbledon, al US Open y a la Copa de Maestros debido a una lesión del pie izquierdo. Además, hay que añadir que padeció el Covid-19. Precisamente este contagio a punto estuvo de costarle su presencia en el Open de Australia, cuestionándose si llegaría a tiempo y en condiciones para poder competir a pleno rendimiento. Y vaya si lo ha hecho.

Desde su primer partido hasta semifinales, ha logrado una firmeza y una constancia que le permiten estar a un partido de escribir una nueva página en la historia tenística. Desde Banco Santander, te mandamos todo nuestro apoyo para que puedas conseguir un nuevo hito en tu dilatada carrera. Por que podamos seguir celebrando contigo muchos momentos como este.

¡Vamos Rafa!