Una de las mejores formas de combatir las comidas navideñas es haciendo deporte. Y, si es en compañía, mucho mejor. Miles de personas ya esperan la llegada de una de las carreras más populares del panorama nacional y, casualmente, la última del año. Con más de 200 ediciones por toda España, la San Silvestre se ha convertido en la excusa perfecta para calzarse las zapatillas y celebrar en familia la llegada del nuevo año.

Sin embargo, ¿sabemos de dónde proviene dicha tradición?

Inicios en Francia y Brasil

En el año 1923, un periodista brasileño llamado Cásper Líbero viajó un 31 de diciembre a Francia para asistir a una carrera nocturna en París donde la peculiaridad estaba en que todos los participantes llevaban antorchas. Al ver semejante espectáculo, 365 días después, Líbero decidió llevarla a cabo en su ciudad, São Paulo, tras asumir la dirección del diario deportivo Gazeta Esportiva.

El propósito de la carrera era celebrar la despedida del año, de forma que se disputaría el 31 de diciembre y acabaría el 1 de enero, tomando entonces el nombre de San Silvestre. Tuvo varias distancias en su recorrido, aunque a partir de 1991 se fijó en 15 kilómetros. Desde su primera edición, la prueba de fin de año fue consiguiendo mayor aceptación hasta que, en 1945, el periodista decidió transformarla en una carrera internacional.

En España, la San Silvestre más antigua se celebra en Madrid, en el barrio de Vallecas. La primera edición se llevó a cabo en el año 1964. En nuestro país se disputan más de 200 ediciones, pero la costumbre llega a otros lugares de habla hispana como Costa Rica, México, Argentina o Colombia.

San Silvestre I, el origen del nombre

Aunque muchos asocien este santo con el deporte, lo cierto es que dicho personaje no tenía vinculación alguna. El calendario cristiano conmemora el 31 de diciembre la muerte a los 65 años del Papa Silvestre I. Fue Papa del 31 de enero del año 314 hasta su muerte, de ahí que la prueba adoptase su nombre actual aprovechando el día santoral católico.