El nombre de Carolina Marín siempre suele ir asociado a grandes triunfos en lo que al bádminton se refiere, pero su gran virtud sigue siendo la de demostrar día a día que es una luchadora nata, capaz de sobreponerse a lo imposible y pelear hasta el final, independientemente del obstáculo que se encuentre delante.

El pasado lunes 25 de abril, la onubense, de la mano del Banco Santander, convocó a los medios para realizar una rueda de prensa previa a su gran reaparición en el Polideportivo Gallur, donde dejó claro su objetivo en el Campeonato de Europa que ayer cerró el telón: “Para mí, ahora mismo, es primordial disfrutar”. Y vaya que si disfrutó.

El reencuentro con el público, que abarrotaba las gradas el martes en su primer partido tantos meses después, fue un visto y no visto ante la checa Katerina Tomalova. La mejor jugadora del mundo derrotó por la vía rápida, en dos sets, a su contrincante, confirmando que no había venido de paso y presentando su firme candidatura al cetro final.

El segundo día de competición, el miércoles, daba paso a los octavos de final, ahí aguardaba la ucraniana Maria Ulitina, que llegaba a la porfía tras haber ganado en su estreno con dificultad. Carolina sacó la raqueta, puso la mejor disposición y prosiguió con las buenas sensaciones del día anterior. 21-7 y 21-8 para darse una alegría y seguir con paso firme hacia los cuartos, donde el camino comenzaba a complicarse.

La danesa Line Hojmark Kjaersfeldt no iba a poner las cosas sencillas en el tercer día de competencia, pero nuestra embajadora es una experta en eso de la resiliencia, y consiguió sacar el partido y poner en pie a los seguidores que se habían dado cita en el recinto deportivo del barrio madrileño de Los Cármenes. La danesa igualó el set inicial de Carolina, pero en el tercer set, gracias a un parcial de 11-1, la española terminó llevándose una nueva victoria en un encuentro que había sido mucho más complejo que los anteriores.

Las semifinales eran una realidad, y la turca Neslihan Yigit llegaba cargada de energía y motivación tras haber superado a una de las favoritas en cuartos, la también danesa, Line Cristophersen. Un nuevo oro europeo aguardaba a la vuelta de la esquina, ya que nuestra embajadora se encontraba a tan solo dos partidos de volver a sonreír en lo alto del podio, como tantas veces ha hecho a lo largo de estos años, y dejar atrás los momentos duros por los que ella y su rodilla habían pasado. Y logró la machada en dos sets, venciendo con autoridad para terminar de presentar candidatura. Carolina estaba de vuelta, y no iba a permitir que esta final, en casa, se escapara. Acabó venciendo un campeonato que marcaba su regreso después de un año de lesión y lo hizo de una forma contundente. Intratable y tenaz en la pista no dejó opción a sus rivales. Ya son seis Campeonatos de Europa a sus espaldas. Palmarés brillante de la onubense que continúa agrandando con el paso de los años. 

En el Banco Santander, queremos dar la enhorabuena a nuestra embajador por el título cosechado y por ser un ejemplo para todas las niñas y niños que sueñan con ser grandes deportistas.